Piercing en el ombligo

Piercing en el Ombligo y sus Variantes

Un piercing en el ombligo es bastante popular, particularmente entre las mujeres jóvenes. Como ocurre con la oreja, el ombligo es una de las zonas corporales más elegidas para ponerse uno. Si estás pensando en hacerte uno te voy a contar todo lo que deberías saber.

Qué es un piercing en el ombligo

Es una perforación vertical que por lo general se hace justo por encima del ombligo, en la cresta superior. Puede también hacerse en cualquier lugar donde tengamos un pliegue alrededor del ombligo.

piercing del ombligo

Tipos de perforaciones en el ombligo

Existen unas cuantas variantes de perforaciones en el ombligo. A continuación vamos a repasar las más comunes.

Verdadero ombligo

La mayoría tenemos un ombligo para dentro pero algunas personas tienen un ombligo hacia fuera. Si se hace  en este tipo de ombligo recibe el nombre de piercing del verdadero ombligo. En lugar de pasar a través de la piel que tenemos por encima de la abertura pasa por el propio ombligo.

Inverso

Es una perforación vertical en la piel que tenemos por debajo de la abertura del ombligo. También es conocido como piercing del ombligo inferior.

Doble

Es una combinación de dos perforaciones. Consiste en emparejar la perforación clásica con el inverso.

Horizontal

Es una perforación que pasa por encima de la cresta del ombligo en sentido horizontal. Al ser una perforación superficial nuestro cuerpo puede producir rechazo y expulsar la joya.

Pendientes para el ombligo

Sin duda, lucir una pequeña joya en el centro del abdomen resulta muy atractivo. Existen diferentes opciones con formas de barra o de anillo. Los más utilizados son las bananas, la barra curva y los circulares abiertos, cerrados y en espiral.

La mejor elección como joya inicial y para usar a diario suele ser del tipo barra curva y del estilo banana. Las bananas reciben su nombre por su forma aplatanada, tiene la parte inferior más grande que la superior.

Una opción más decorativa son las joyas en espiral. Solo se recomienda para usos puntuales como pueden ser eventos sociales ya que el uso prologando resulta incómodo.

Otra opción interesante son los anillos. Fueron muy populares en los 90 y ahora vuelven a estar de moda. Tiene la pega de que se pueden enganchar con la ropa.

Si necesitas algo para usar durante el embarazo, existen joyas hechas en material flexible que permite que se ajuste a la barriga, evita que se cierre la perforación y se puede llevar durante las ecografías.

Cómo se hace el piercing del ombligo

Por lo general no es una zona complicada pero hay que evaluar el tamaño y la configuración de tu ombligo. Es importante la habilidad del perforador para escoger un punto donde la piel tenga un pliegue y sea suficientemente elástica.

Los pasos para hacer una perforación en el ombligo son: desinfección, marcado, perforación y colocación.

Los vemos en detalle:

  • Desinfección: Se empapa con alcohol una gasa o un hisopo. Nos valdría un bastoncillo de las orejas como alternativa al hisopo.
  • Con la gasa o el bastoncillo frotamos tanto por el interior como el exterior del ombligo. Con esto se consigue una desinfección completa y se previenen las temidas infecciones.
  • Marcado: Se hace unas marcas en la piel a modo de guía para la aguja. Es importante que estas marcas se hagan cuando estamos de pie, totalmente estirados. Para asegurase se hace una segunda comprobación tumbado con el cuerpo reclinado. Esto es para evitar que la joya nos moleste en el futuro.
  • Perforación: Con unas tenazas de perforador se sujeta el pliegue de piel. Las marcas anteriores tienen que estar visibles a través de las pinzas. Por los puntos marcados en la piel se pasa un catéter de diámetro 16g o una aguja americana de sección 14g. No tiene que pasar por completo, sólo lo necesario para atravesar las marcas.
  • Colocación: En el hueco que tiene el catéter o la aguja se coloca la punta de la joya. Ahora ya se puede pasar la aguja por completo. Al ir pasando la aguja, el pendiente entra en la perforación y se iría colocado en su sitio definitivo.

Para que se entienda mejor, mira este vídeo:

Cuánto duelen los piercings en el ombligo

Antes de nada me gustaría recalcar algo que es obvio, cada uno percibe el dolor de manera diferente.

Hacer una perforación en el ombligo no es dolorosa. Para que te hagas una idea, en una escala de dolor del 1 al 10 sería como mucho un 2.

Si hacemos una comparación del piercing del ombligo con otras perforaciones, duele más o menos como el lóbulo de la oreja o la ceja. Sin embargo duele menos que una perforación en la nariz o en el cartílago de la oreja.

Dolor después de la perforación

Una vez hecha la perforación algunas personas pueden notar un poco de dolor durante los primeros días.

Si se da el caso de que empieza a doler después de algunos días, semanas o incluso cuando se haya curado por completo, podría deberse a una infección. Que no te sorprenda si empiezas a tener dolor después de haber pasado un año. Es importante seguir las instrucciones de pos tratamiento.

Cómo tratar el dolor

Cuando te vas a hacer una perforación en el ombligo la mejor manera de evitar que duela, o que duela lo mínimo, es ir a un perforador experimentado. Ayuda que durante el proceso estemos tranquilos y relajados. Un truco que funciona muy bien: coge aire mientras se perfora la piel, se reduce el dolor.

Si después de la perforación tienes molestias o dolor puedes aliviarlos tomando un analgésico como el ibuprofeno.

Cuidados y cicatrización

Tradicionalmente, un piercing en el ombligo no es de los más fáciles de curar. El abdomen tiene un riego sanguíneo bajo lo que provoca que la curación sea lenta. Además, se suele ver perjudicado por el movimiento normal del cuerpo y la fricción con la ropa.

Una perforación de ombligo suele tardar entre 6 y 9 meses en cicatrizar. Después de 9-12 meses, la perforación estará completamente curada y podrás ponerte lo que quieras. Mucha gente aprende a respetar estos plazos de la peor de las maneras, sufriendo una infección.

Rutina de cuidados básicos

Mantener el ombligo limpio. Entre 2 y 3 veces al día límpialo con un bastoncillo o una gasa empapada en una solución salina como el suero fisiológico. Esta rutina ayuda a mantener tu ombligo libre de suciedad e hidrata los tejidos circundantes. No olvides secar la zona alrededor de la perforación dando unas leves palmaditas con una gasa. Nunca uses la toalla del baño.

Un consejo, no frotes el ombligo con jabón porque suele irritarlo.

No arrancar las costras. Una reacción natural del cuerpo es generar costras durante la cicatrización. Nuestro cuerpo segrega linfa que se seca formando una corteza. Lo que si puedes hacer es ablandarlas y retirarlas con suavidad con una gasa empapada en suero fisiológico.

Hay gente que mueve la joya para que no se quede pegada. No es bueno mover el pendiente porque puedes introducir bacterias en la herida y provocar una infección.

Esperar para cambiar de joya. Tienes que resistir la tentación de cambiar la joya inicial antes de que este curado por completo. Aunque te parezca que el ombligo está curado NO debes cambiar el pendiente durante los primeros 6 meses. Un consejo, vuelve a tu perforador y que él te diga si ya lo puedes cambiar.

Cosas del día a día que debes evitar:

  • Cremas y lociones. Los productos para la piel no son buenos aliados porque tapan los poros, atrapan la humedad y retrasan la cicatrización.
  • Cuando lo tienes recién hecho siempre se recomienda no darse baños prolongados durante el primer mes. Bañarse en el agua salada es beneficioso para la cicatrización. Pero la calidad del agua de las piscinas, bañeras de hidromasaje o lagos es cuestionable. La presencia de cloro y ciertas bacterias pueden ser problemáticos.
  • Ropa ajustada. La fricción y la presión constante pueden probar la aparición de bultos, sensibilidad, enrojecimiento, hinchazón y retraso en la cicatrización. Es mejor usar ropa floja como vestidos, faldas o pantalones de cintura baja.

Riesgos del piercing en el ombligo

Los piercings del ombligo tienen la mala fama de dar problemas. En parte esta reputación viene dada por adolescentes que suelen escoger este como el primero que se hacen. Por falta de formación no le han proporcionado los cuidados adecuados. También son propensos a usar joyas de mala calidad que son fatales para la curación.

Rasgado de la piel

Uno de los riesgos que existe es el de corte o rasgado de la piel. Esto sucede cuando se usan joyas muy delgadas y además la perforación es poco profunda. Una persona experimentada sabe cómo evitar problemas.

Infección

Otro de los riesgos es la infección. Un dolor punzante, el enrojecimiento de la zona, hinchazón, mal olor y supuraciones de pus están entre los síntomas más comunes cuando un piercing del ombligo está infectado.

Si te ocurre esto haz dos cosas:

  • No te saques la joya. Esto es probablemente el mayor error que cometen las personas inexpertas. Mantener la joya evita que las bacterias entren en la herida.
  • Ponte en contacto con tu perforador o visita a tu médico para que lo revise y te aconseje un tratamiento para la infección.

Para evitar una infección mantén las rutinas de limpieza y respeta los tiempos de cicatrización.

El piercing del ombligo durante el embarazo

No es lo mismo tener uno antes del embarazo que hacerte uno cuando ya estás embarazada.

Te recomiendo que no te lo hagas si sabes que estas embarazada. Es un riesgo ya que las defensas estarán más bajas de lo habitual por lo que eres más vulnerable a las infecciones.

Durante el embarazo la piel está más sensible. Una perforación puede causar más dolor de lo normal y aumenta el riesgo de irritación o incluso rechazo de la joya.

Si ya tienes uno seguro que te preocupa que pasará con él. A medida que la barriga aumenta de tamaño la piel se estira por lo que un pendiente pequeño puede quedar tirante. Las soluciones son básicamente dos:

  • Quitar la joya. Durante el embarazo dejas de usarlo y cuando te vuelvas a sentir cómoda lo vuelves a poner.
  • Cambiarlo por uno más grande. No vas a tener problema en encontrar joyas específicas para embarazadas.

Cuánto cuesta

Por lo general no es nada caro y el precio de un piercing en el ombligo depende un poco de dónde vivas y la calidad del perforador. El precio medio está en unos 15€ a lo que habría que sumar lo que cueste la joya que decidas poner. Los pendientes del ombligo que recomiendo son los fabricados en titanio, el precio ronda los 18€.

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